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La personalidad de los inversores

26 febrero, 2015

Muchas veces nos preguntamos si los supuestos en los cuales se basan la mayoría de las teorías económicas y financieras modernas, en cuanto a la racionalidad de los individuos se refiere, se sostienen en la realidad.

La verdad es que los inversores muchas veces siguen un patrón de decisión en el que predomina la subjetividad y por lo tanto, los resultados obtenidos se ven atravesados porque factores intrínsecos que marcan la personalidad de cada uno.

Siguiendo la línea periodística que dice que Wikipedia no es fuente, nos atrevemos a tomar la definición de personalidad que proporciona, ya que nos resulta sumamente interesante. Allí dice que personalidad es el “patrón de actitudes, pensamientos, sentimientos y repertorio conductual que caracteriza a una persona y que tiene una cierta persistencia y estabilidad a lo largo de su vida, de modo tal que las manifestaciones de ese patrón en las diferentes situaciones poseen algún grado de predictibilidad”.

Esta definición nos sugiere que el efecto de la personalidad es persistente, es decir que los inversores no sólo pueden equivocarse ante la carencia de un proceso de decisión objetivo o situaciones propiamente coyunturales del mercado, sino que además caen en los mismos “vicios” una y otra vez. Es por esto que resulta sumamente importante identificar cuáles son esos sesgos conductuales para poder eliminarlos o al menos minimizar su efecto al momento de las decisiones de inversión.

Hay una extensa literatura en el campo de las finanzas que se encarga de clasificar estas tendencias conductuales en los individuos en general y en los inversores en particular. A grandes rasgos se dividen en emocionales por un lado, y errores cognitivos, por el otro. Éstos últimos, más fáciles de corregir, se basan en la calidad de la información y en el procesamiento que se realiza de la misma.

Sin embargo, los sesgos emocionales surgen de las actitudes y los sentimientos arraigados en el individuo y por lo tanto, son muchos más difíciles de corregir y controlar.

Tipos de sesgos emocionales

Dos de los sesgos emocionales que se dan más comúnmente son la aversión a las pérdidas y el exceso de seguridad.

En el primero se destaca la preferencia de los individuos a evitar pérdidas por sobre obtener ganancias y, por lo tanto, el efecto en los portfolios de activos financieros se refleja en no ejercer la venta de posiciones perdedoras aunque sin valor, o contrariamente en la venta anticipada de posiciones ganadoras a pesar de su valor intrínseco. El exceso de seguridad, por su parte, habla de una fe desmedida en las habilidades intuitivas del inversor que muchas veces viene asociada con la tendencia a relacionar los éxitos con su capacidad cognitiva, y culpar por las pérdidas a factores exógenos.

El efecto nocivo, de estos sesgos emocionales como de los errores cognitivos, en las carteras del inversor, es más que relevante. Por esta razón, un proceso de inversión disciplinado y basado en un análisis fundamental es de crucial importancia a la hora de generar un buen rendimiento, y resultados atractivos, consistentes de largo plazo.

Siguiendo esta línea a la hora de invertir, será fundamental que definas tu perfil de inversor, para determinar cuál es tu capacidad de tolerancia al riesgo y finalmente poder planificar tu inversión, asesorado por nuestro equipo de expertos, de manera que puedas diseñar una cartera de activos diversificada que se ajuste a tus necesidades y objetivos.

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